Edición 33, Finanzas

El uso del Crédito Bancario Empresarial: Cuando el Crédito se Vuelve Tóxico


Por Renata Herrerías y José Luis Limón

Las empresas mexicanas realizan un esfuerzo considerable para nacer, mantenerse y crecer en un entorno económico complejo y competitivo, en donde los cambios se han vuelto vertiginosos. Los riesgos de fracasar son altos y, por desgracia, son constantes. Dicho esfuerzo exige inversiones importantes y constantes en recursos materiales y en capital humano, demandando disponibilidad de capital estable y suficiente.

De acuerdo con las teorías sobre la selección de fuentes de financiamiento para operación y crecimiento (Pecking Order Theory), la empresa y sus administradores seleccionan primero fuentes internas y, cuando éstas se agotan, recurren a las externas. De éstas, se opta primero por las menos riesgosas como instrumentos de deuda, y queda como última alternativa al financiamiento a través de capital accionario.

En México, la mayoría del capital de arranque es suministrado por los accionistas y subsecuentemente la operación y crecimiento se soporta con el efectivo que genera la empresa. Aun así, una parte constante y significativa de la operación y de la expansión depende del financiamiento que recibe de fuentes externas, entre las cuales, el crédito bancario juega una posición preponderante. Pero cuando el crédito bancario llega a la empresa, ¿qué pasa con los recursos? ¿Se usan de forma adecuada y según los compromisos establecidos con el banco? ¿Cuándo se convierte el crédito en el detonador del fracaso de la empresa?

¿Para Qué Sirve el Crédito?

En su definición más simple, el ahorro y el crédito son instrumentos que modifican el patrón de consumo de los individuos o de las empresas. Se ahorra para consumir lo mismo o más en el futuro y se pide crédito para consumir más hoy. Un individuo solicita un crédito porque desea consumir hoy en lugar de hacerlo después, y para eso está dispuesto a pagar un precio (tasa de interés). Por su parte, una empresa en marcha necesitará recursos externos cuando desee expandir sus operaciones o bien cuando exista disparidad en sus ciclos operativos. Los recursos que recibe por un crédito deben de tener un propósito definido, el cual genere valor económico para la empresa y sus dueños y asegure el repago del capital e intereses.

El financiamiento bancario debe de ser un factor que fortalezca a la empresa, como el efecto de las vitaminas en el cuerpo humano. Cuando el crédito no cumple con estas funciones y se destina a actividades que no agregan valor, el efecto es totalmente contrario y se convierte en el elemento tóxico dentro de la empresa.

¿Por Qué se Vuelve Tóxico el Crédito?

Por lo general, las empresas disponen de una nueva generación de ejecutivos financieros con igual o mayor capacidad que un funcionario bancario para juzgar de forma competente un problema financiero y los riesgos asociados a éste. Cuando se toma la decisión de solicitar un crédito, se supone que está claro el destino de los recursos y el valor que le agregarán al negocio.

Incluso cuando se tiene idea del destino de los recursos, se ha visto que muchos ejecutivos conocen poco sobre la naturaleza del negocio bancario, sobre la manera de razonar de los banqueros y sobre el manejo adecuado de los recursos externos. La poca comprensión de las distintas etapas del proceso de crédito tiene repercusiones desde la pobre elaboración y presentación de la solicitud de financiamiento, hasta el mismo manejo inadecuado de los recursos recibidos. El impacto principal será que el beneficio que se supone aporta el uso del crédito bancario en la empresa disminuye de manera gradual y, en algunos casos, desaparece. La consecuencia última es que el crédito se convierte en ese elemento tóxico que, por sus efectos, puede poner en peligro tanto a la empresa como al banco que la financió.

La historia es simple: el dinero no se usa para lo que se solicitó; la empresa no genera efectivo adicional para pagar el crédito y entonces deja de pagarlo; al dejar de pagar el pasivo aumenta; si aumenta el pasivo descontroladamente se puede llegar a la quiebra. El daño de un crédito mal solicitado y mal administrado puede ser muy grande, tanto para la empresa que lo recibió, como para el banco que lo otorgó, porque se pone en juego los recursos de los depositantes.

Figura 1. Consecuencias del mal uso del crédito

Un Comentario

  1. jose virgilio ordaz
    Publicado 8 de febrero, 2013 en 6:52 pm | Permalink

    Buenas Tardes :
    A quien corresponda:

    Para saludar(les) y expònerles que lo que describen es cierto en cuanto a los creditos mal manejados.
    por mi parte estoy buscando un credito empresarial para la construccion
    de vivienda medio residencial, tengo 12 años de experiencia en la venta de mis
    proyectos tanto de iniciativa propia como para clientes y para instituciones.
    pero ahora busco un apoyo para poder salir adelante e ir mejorando en todos
    los aspectos tanto para mis clientes y como empresa.
    por ùltimo deseo señalar que el potencial y la calidad ya lo tenemos porque
    lo hemos ido demostrando atravez de los años.
    espero me puedan ayudar .

    atte; gracias

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