Desarrollo Empresarial, Edición 51

Capacitación estratégica

Por: Ernesto Gómez
Socio fundador del Instituto de Empresas de Alto Rendimiento

La sociedad actual demanda competencias en diferentes áreas de especialidad y conocimiento. Idealmente, las universidades públicas y privadas deben preparar a los alumnos para una práctica profesional eficiente y en la que sepan asumir a cabalidad las responsabilidades del puesto para el que se les contrate.

Un abismo por transitar

La sociedad actual demanda competencias en diferentes áreas de especialidad y conocimiento. Idealmente, las universidades públicas y privadas deben preparar a los alumnos para una práctica profesional eficiente y en la que sepan asumir a cabalidad las responsabilidades del puesto para el que se les contrate. Sin embargo, el paso de la era industrial a la era de la información, donde nos encontramos actualmente, ha producido cambios notorios, más aún si tomamos como base la definición de la UNESCO en “La Educación Encierra un Tesoro” sobre “los cuatro pilares que la educación debe buscar en el siglo XXI”:

  1. Aprender a conocer. Se refiere a adquirir los instrumentos de la comprensión. Implica aprender a comprender el mundo que nos rodea con el fin de conocer y descubrir. Se requiere “aprender a aprender”, ejercitar la atención, la memoria y el pensamiento.
  2. Aprender a hacer. Consiste en influir en el entorno propio. Implica la capacitación para hacer frente a un gran número de interacciones y a trabajar en equipo. Se requiere fortalecer las calificaciones profesionales para el mundo del trabajo.
  3. Aprender a vivir en sociedad. Se refiere a participar, cooperar y coexistir con los demás. Implica comprender al otro y sus maneras de abordar proyectos y conflictos comunes y a vivir el pluralismo, la tolerancia y la paz.
  4. Aprender a ser. Abarca los tres conceptos anteriores. Implica el desarrollo de la personalidad y la autonomía, juicio y responsabilidad personal.

La UNESCO define muy bien los principios que deben regir a nuestro sistema educativo actual, y este cambio será completo y paulatino conforme dichos principios logren incorporarse en una formación a escala masiva.

Actualmente, tenemos un proceso educativo cuya finalidad es, o debería ser, desarrollar competencias en los alumnos, de tal manera que les permitan ser productivos y que dicha productividad les remunere económicamente. Sin embargo, la continuidad y la actualización de las materias teóricas y prácticas que se imparten en la carrera, resultan obsoletas al momento en que los estudiantes se enfrentan a la realidad de la vida laboral. Esto tiene un origen sistémico: se nos educa para un fin, pero no se nos educa para administrar el proceso y los resultados que nos acercan a dicho fin. Por lo tanto, es un sistema incompleto, incompetente, absurdo e incoherente (además de sumamente costoso). Es como enseñarle a alguien a pescar, explicarle todo el arte de la pesca, pero no enseñarle lo que deberá hacer una vez que logre pescar (que debería ser desde el tratamiento que debe darle al pescado hasta el proceso de venta del mismo).

Tipos de educación

Hay tres tipos de educación, en los que abundaré más adelante:

  • La formal
  • La no formal
  • La informal

La educación formal descansa en las bases que acabamos de ver. Para ser formal, debe de estar acreditada por la instancia gubernamental que emite un registro de validez oficial para respaldar el contenido que se imparte. Cabe mencionar que las personas que deciden si se valida o no el contenido carecen de experiencia práctica en la materia, si bien son sumamente competentes en los procesos administrativos que desempeñan.

Formalmente individualista

Hoy sabemos que el individualismo lleva al fracaso, mientras que el cooperativismo hace que las naciones, empresas, escuelas y familias salgan adelante.

La principal falla del sistema educativo formal ocurre en el momento en que rechaza a quienes deberían resultar los mayores beneficiados y apoyados por el sistema, los llamados “estudiantes lentos”. En otras palabras, si un estudiante es malo en matemáticas, no recibe el apoyo ni la simpatía de los profesores, directivos y otras autoridades educativas, lo que representa una gran contradicción y constituye una “antidemocratización” del proceso educativo, pues contraría los fundamentos de la era del conocimiento, la difusión y la democratización de la información.

¡Compite o coopera!

Otro grave problema del sistema educativo formal es que no nos forma para trabajar en equipo, es decir, para hacer un trabajo cooperativo, sino todo lo contrario: enseña a ser competitivos. Inclusive en los trabajos en equipo que se asignan en la escuela, los alumnos compiten por ver quién fue el que más material entregó, el que mejor habló, el que más información buscó y descalifican al peor, al que menos hizo. En cambio, por ejemplo, en Finlandia tienen un sistema de trabajo cooperativo en el que cada quien aporta según lo que mejor sabe hacer, sin importar si hizo más o menos que el de al lado, pues se enfocan en alcanzar un resultado conjunto que derive de la aplicación de distintas fortalezas individuales de los miembros de dicho equipo.

El sistema educativo nos prepara para creer que estamos en un sistema de suma cero: para que uno gane, el otro debe perder.

Buscar el error y premiarlo

Al basar la educación en el temor a cometer errores, los estudiantes aprenden a pasar unos sobre los otros. Es decir, en lugar de que los fuertes ayuden a los débiles, se aprovechan de su fortaleza y perjudican a los menos competentes en esa área particular. Como el objetivo principal es obtener la mejor calificación, se descartan implícitamente los valores de honestidad, lealtad, amistad, etc. La supervivencia vale más que la ética.

Especialización y competencias

Para ilustrar una falla fundamental del sistema educativo, hablemos de las competencias que tenemos que desarrollar para emplearnos, las cuales implican especializarnos en una materia o área de práctica específica. Si a mí se me descompone el coche, no tengo la más remota idea de cómo arreglarlo; mi nivel de conocimientos es prácticamente nulo en esa materia. Un mecánico que revise el automóvil me dirá cuál es el problema y lo resolverá. ¿Eso me hace menos inteligente? Por supuesto que no, simplemente es reflejo de un conocimiento que no tengo y alguien más posee. Entonces, ¿Es la especialización mala? ¡No!; la especialización es buena porque el mecánico resolverá mi problema ya que domina su especialidad. El problema es la sobreespecialización. La ceguera que ocasiona una sobreespecialización puede ser grave si la competencia adquirida se limita a un área dependiente de otra en la que los empleados no pueden crecer ni cultivar competencias nuevas. Si retomamos el ejemplo del mecánico, supongamos que no sabe cómo administrar el dinero de su negocio, cómo vender más, cómo mejorar. Así, la sobreespecialización es un problema porque no le permite abarcar el panorama general para resolver sus problemas ni para plantear soluciones o innovaciones. La sobreespecialización lleva a la extinción.

Tipos de aprendizaje

Hay tres tipos de aprendizaje:

  • Mental. El que se reduce memorizar hechos, lo cual consiste en almacenar selectivamente datos en el cerebro, como cuando se archivan datos en una computadora.
    Físico. Se trata del aprendizaje por experiencia de primera mano, en el que participan todos los sentidos y la mayor parte del sistema nervioso.
  • Emocional y subconsciente. Es el aprendizaje que se produce por medio de sentimientos de alegría, miedo, pena, amor, compasión o exaltación.

La combinación de los tres tipos representa el máximo potencial de aprendizaje del ser humano. Lamentablemente, el sistema educativo formal actual se concentra en el aprendizaje mental, de modo que los alumnos funcionan como computadoras: si no entra información, no sale conocimiento.

El error

La educación que sólo se ocupa del aprendizaje mental retarda el desarrollo físico y mental. La mayor objeción que se le puede hacer al sistema educativo (según las condiciones en las que lo encuentra Kiyosaki, 2005), es que a los estudiantes no se les enseña a aprender de los errores, sino que se les condiciona a creer que son malos. Sin embargo, en el aprendizaje verdadero los errores son esenciales.
Raramente una persona logra responder bien la primera vez, de modo que el aprendizaje se alcanza por prueba y error. Un nuevo sistema educativo que prepare a las personas para ser felices y exitosas en la vida, se debe constituir en torno a los errores que se cometen.

Limitar a los alumnos a pensar en función de correcto o incorrecto les quita capacidad, aplasta su curiosidad, apaga su entusiasmo y atrofia su creatividad. A largo plazo, la utilización de este proceso no solo causa aburrimiento, sino que también enseña a depender de una figura de autoridad exterior que diga las respuestas “correctas”. En última instancia, impide que los estudiantes desarrollen su pleno potencial para tener éxito en la vida. [Kiyosaki, 2005]

Un ejemplo de la importancia que tiene cometer errores está en las competencias que tenemos. Este tema es universal y se puede aplicar a negocios, deportes, escuelas, relaciones interpersonales, etc. Veremos primero casos generales y posteriormente pondremos ejemplos más concretos.

  1. Incompetencia inconsciente. No sabe lo que no sabe. La persona tiene una idea o un reto que desconoce por completo.
  2. Incompetencia consciente. No sabe lo que sabe. La persona se da cuenta de que comete errores al llevar a cabo su idea o reto. Se da cuenta de cuánto no sabe y de que es necesario cometer aún más errores para seguir aprendiendo.
    Competencia consciente. Sabe lo que sabe. La persona ahora ya es consciente de lo que debe saber y poner en práctica. Es el punto en el que se afinan los errores, se aprende de ellos y se repiten con el objetivo de mejorarlos y aprenderlos a fondo para no volver a cometerlos.
  3. Competencia inconsciente. La persona ya sabe todo y no necesita pensar en los errores ni en la idea o reto que tenía en mente, ya que los ha dominado; por eso se le llama competencia inconsciente, pues es el punto en el que el individuo es competitivo de manera natural en esa actividad.

Para ilustrar lo anterior utilizaremos como ejemplo los pasos para aprender a andar en bicicleta:

  1. Incompetencia inconsciente. Cierta persona se siente emocionada por la idea de aprender a andar en bicicleta, pero como nunca lo ha hecho, no sabe qué es lo que se necesita aprender.
  2. Incompetencia consciente. La persona se monta en la bicicleta y comienza a pedalear. De pronto cae y se da cuenta de que hay cosas que aún no sabe.
  3. Competencia consciente. Por medio del ensayo y el error, la persona corrige los errores. Ha observado, usualmente en el nivel inconsciente, qué es lo que hizo y que causó la caída y, a fuerza de intentar diferentes movimientos, finalmente llega a ser competente.
  4. Competencia Inconsciente. Ya no piensa en lo que hace. La persona tiene el conocimiento necesario y automáticamente lo utiliza para conducir la bicicleta.

Si para esto es importante cometer errores y aprender de ellos, es igual para los negocios, pero no se nos prepara en la escuela. Se requiere una participación directa y mayor en el proceso educativo del estudiante.

La educación, como se plantea actualmente, es vista como un fin y no se nos ha enseñado como un proceso que dura toda la vida, por el simple hecho de que el mundo, la sociedad, se encuentra en un constante cambio.

Educación no formal o informal

Justamente a raíz de los problemas y el abismo que existe entre las competencias adquiridas en la universidad y las exigencias de un empleo específico surge la educación no formal o informal, para completar, actualizar y alinear las competencias con las empresas.

Las ventajas de esta educación consisten en que los conocimientos son actuales, prácticos y se pueden vincular y segmentar en cada caso particular, según las necesidades de la empresa y del empleado. Además, se pueden generar indicadores de desempeño que son mejores que la ya obsoleta calificación cuantitativa.

La desventaja es que no tienen validez oficial y, por lo tanto, no se emiten títulos profesionales, que parecieran ser el fin último de estudiar una carrera, y no el aprendizaje y el conocimiento.

La educación no formal es flexible, ágil y adaptable. Es la solución a las necesidades de los empleados y las empresas y se puede impartir en forma de cursos, seminarios, talleres, programas, diplomados presenciales o a distancia.

La capacitación empresarial es costosa, pero hay una frase de Derek Bok que aclara la importancia de la actualización formativa empresarial: “Si piensas que la preparación es cara, averigua el precio de la ignorancia”.

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