Desarrollo Empresarial, Edición 60, Número actual

Mujeres emprendedoras de alto impacto en México

Por: Nomara Parra Sánchez

En los últimos años se ha visto un crecimiento importante en el número de agentes que conforman el ecosistema emprendedor de México. En este ecosistema, poco a poco se han ido sumando fondos de capital privado, aceleradoras, incubadoras, centros de emprendimiento, mentores, inversionistas ángeles y un sinfín de organismos del sector público y privado, con un mismo propósito: ayudar y formar emprendedores de alto impacto. Este crecimiento, además de ser percibido por diversos actores del ecosistema, se ha reflejado en estudios como el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que mide los factores que incrementan los niveles de emprendimiento en todo el mundo. Según los resultados del GEM, de 2010 a 2014 la tasa de actividad emprendedora temprana en México pasó de 10.5% a 19%, es decir, casi se duplicó la población entre 18 y 64 años que es empresaria, propietaria o gerente de un nuevo negocio. ¿Este crecimiento significó también que haya más mujeres emprendedoras?

Todo parece indicar que sí, aunque falta mucho camino por recorrer para fomentar el emprendimiento de más mujeres y, de esta forma, disminuir la brecha de género. De acuerdo con el índice de emprendimiento de mujeres, un análisis de 77 países elaborado por el Instituto de Desarrollo y Emprendimiento Global, en el cual se miden las condiciones que propician e impulsan que las mujeres emprendan, el país que cuenta con las mejores condiciones para este fin es Estados Unidos, con una calificación de 82.9 (el puntaje máximo es de 100 puntos), seguido por Australia y Reino Unido. Entre los 15 primeros lugares, el único país de Latinoamérica que encontramos es Chile. ¿Qué posición ocupa México? El lugar número 41, y forma parte del 61% de países que obtuvo una calificación menor a 50 puntos, lo que indica que aún no ofrece condiciones favorables para las mujeres emprendedoras.

¿Qué se necesita mejorar? Según el ecosistema emprendedor que se haya formado en cada país, se deben perseguir diferentes objetivos y políticas públicas. Por ejemplo, en Europa se habla de favorecer a las mujeres para que detecten con mayor facilidad oportunidades de negocio; en Latinoamérica, de orientarse a la exportación y pensar en clientes foráneos; en África, de mejorar el acceso a las fuentes de financiamiento, y en Asia Oriental, de mejorar la percepción que tienen las mujeres acerca de sus propios conocimientos y habilidades para iniciar su empresa (Índice de emprendimiento de mujeres, 2015).

Tomando como base los resultados del índice, se observa que las mujeres emprendedoras enfrentan todavía varios retos. La consultora en desarrollo social y sociedad civil, Ireri Ablanedo, explica que hacen falta redes de apoyo que les permitan a las mujeres dedicar tiempo a sus emprendimientos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indica que la carga del trabajo no remunerado (las mexicanas dedican al trabajo no remunerado cuatro horas diarias más que los hombres), los papeles tradicionales de género y la carencia de políticas de conciliación entre trabajo y vida familiar son barreras que enfrentan las mujeres en el mercado laboral (IPADE, 2013).

Si queremos ver que más mujeres emprendan, debemos romper estas barreras. La idea no es únicamente “querer más mujeres emprendedoras”, sino cosechar los beneficios que ellas aportan a su comunidad y entorno. Por ejemplo, las mujeres destinan más del 70% de sus ganancias a la comunidad y a su familia, en tanto que los hombres solo inyectan entre 30 y 40% de sus recursos a esos fines (Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias, Ammje, 2013). Asimismo, según Julieta Cayre, Directora de Girls in Tech Uruguay, el hecho de que haya mujeres cofundadoras en los emprendimientos genera otra visión y otra cultura, mejores equipos y ambientes de trabajo. Aunado a lo anterior, en un estudio realizado por Pax Ellevate Global Women’s Index Fund se demostró que cuando las mujeres ocupan posiciones de liderazgo en las empresas, estas alcanzan mejores retornos y mayores grados de innovación, retención y satisfacción laboral.

A pesar de que desde 2008 se ha incrementado el número de mujeres emprendedoras y de que están comenzando a emprender no solo en sectores sociales, sino también en diversas industrias, como la venta al menudeo, la tecnología y la salud, falta aumentar este número y, por ende, escuchar más casos de éxito, como dice Hernán Fernández, socio fundador de Angel Ventures México.

La incorporación plena de las mujeres a estas actividades no se va a resolver mediante cuotas, sino con medidas que garanticen la igualdad de oportunidades en el contexto de las diferencias de género. No se trata de que las mujeres y los hombres sean iguales, sino de generar condiciones con sensibilidad a las cuestiones de género.

La formulación de políticas que tengan presentes las diferencias de género debe considerar los factores siguientes:

  • Igualdad en las posibilidades de acceso a capacitación avanzada, sobre todo en los campos dominados tradicionalmente por hombres.

  • Igualdad de condiciones para la permanencia y la consolidación de la formación de las mujeres.

  • Generación de un ambiente propicio para el desarrollo pleno de las mujeres en el campo empresarial.

La generación de condiciones de igualdad para el acceso y permanencia de las mujeres a la educación y a la actividad emprendedora implica una labor profunda de sensibilización hacia sus diferencias y la necesidad de superar los obstáculos que estorban su incorporación a estas labores.

Es necesario identificar las barreras que inhiben el emprendimiento de las mujeres, como los estereotipos, la falta de autoestima y la falta de estímulo y reconocimiento de padres, maestros y consejeros. Deben concebirse estrategias de estímulo para las mujeres. Algunas acciones que han resultado provechosas son la promoción de redes, la difusión de nuevos modelos de papeles sociales y las actividades de apoyo en etapas iniciales.

En la actualidad, el potencial económico, social y cultural del trabajo de las mujeres constituye una pieza imprescindible para la viabilidad de cualquier proyecto de desarrollo nacional. Por ello, y para contribuir a la difusión de nuevos modelos de papeles sociales, veamos ejemplos de mujeres que han destacado en el ecosistema emprendedor por su innovación e impacto:

  • Guadalupe Latapí, fundadora de Aires de Campo

Comercializadora de productos orgánicos con una red de productores integrada por granjas familiares, cooperativas indígenas y campesinas, y agroindustrias de escala media y pequeña.

  • Leticia Jáuregui, fundadora de Crea

Empresa social que capacita y provee asesoría a mujeres emprendedoras de comunidades marginadas para fortalecer y hacer crecer sus empresas. A la fecha, Crea ha trabajado con más de 16 000 mujeres y las ha beneficiado a ellas y a más de 65 000 miembros de sus familias y comunidades.

  • Juana Ramírez, fundadora de Sohin (Soluciones Hospitalarias Integrales)

Empresa con una cartera de servicios personalizados cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias, reducir los costos de la atención hospitalaria y agilizar los procedimientos de las aseguradoras.

  • Gabriela León, fundadora de Gresmex

Empresa mexicana especializada en productos antibacteriales y para el cuidado del hogar, que por medio de nanotecnología elimina hasta el 99.9% de los virus y bacterias (WeGrow, 2014).

  • Arali Camacho, fundadora de School Control

Plataforma de administración y comunicación escolar que mantiene conectados a colegios con estudiantes y padres de familia de una manera fácil y segura.

  • Gabriela Enrigue, fundadora de Prospera

Empresa que ofrece soluciones para que las micro y pequeñas empresas crezcan, ofrezcan productos competitivos a nivel mundial y se conviertan en instrumentos generadores de riqueza para la sociedad.

Las distingue a todas ellas la pasión con que se dedican a sus empresas jóvenes y que, a pesar de que muy probablemente no contaron con las condiciones ideales para emprender, demostraron que se puede lograr. Sus historias sirven para inspirar a millones de mujeres.

Para una mujer que está planeando emprender, hay varias recomendaciones útiles, como las siguientes:

  1. Tomar la iniciativa. Más de una tercera parte de las mexicanas entre 15 y 29 años no estudia ni trabaja (Secretaría del Trabajo, 2011).

  2. Creer en las capacidades personales. Las mujeres tienden a subestimar sus conocimientos para emprender y no creen estar suficientemente preparadas. El momento ideal para emprender es cuando se toma la decisión. En el camino se aprende lo que se necesita.

  3. Pensar en grande. Ya tomada la decisión de emprender, hay que dirigir los esfuerzos a crear una empresa nueva escalable e innovadora, más que a un negocio tradicional.

  4. Formar equipos multidisciplinarios. Nadie busca emprendedores virtuosos, sino equipos que se complementen. No es lo ideal tener equipos conformados por solo hombres o solo mujeres.

  5. Generar las condiciones deseadas de trabajo. En una empresa nueva, hay que impulsar los cambios que se requieran para poder emprender.

  6. Ser constante. Probablemente la primera iniciativa de una emprendedora no fructifique, pero lo que importa es la perseverancia.

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