Contabilidad, Edición 59, Número actual

Criterios generales para determinar el valor razonable con base en lo establecido por la NIF B-17 emitida por el CINIF

criterios_generales Sandra Minaburo Villar
Directora del Centro de Estudios para la Contaduría
Instituto Tecnológico Autónomo de México

El 15 de agosto de 2016, el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera (CINIF) emitió la NIF B-17, denominada “Determinación del valor razonable”, para recibir comentarios antes del 15 de noviembre de 2016. Esta norma surge como resultado del proceso de homologación que realiza el CINIF desde su aparición en 2004, cuando el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) le cedió los derechos para emitir norma contable en México.

Esta norma es importante debido a los vínculos históricos de la contabilidad con la economía; es decir, mientras el entorno económico se siga modificando, la contabilidad tendrá la oportunidad de mutar y adaptarse a estos cambios, así como de incidir en las modificaciones y actuar como factor de innovación. Entonces, el espacio queda abierto para que la contabilidad se transforme usando como instrumentos de evolución los postulados de otras disciplinas (economía y matemáticas). Como dice Carmona (1995): “el progreso de la contabilidad no se hará mediante una introspección y utilización exhaustiva de métodos que son propios, sino por la aplicación al proceso contable de metodologías procedentes de otras disciplinas”.

Otros autores, como Barlev y Haddad (2003), reconocen que es necesario que la contabilidad evolucione de una contabilidad con base en un valor histórico a una contabilidad con base en un valor razonable, ya que esta última aporta más valor y relevancia a las cifras que se presentan en los estados financieros que la contabilidad con base en un valor histórico, el cual esconde el verdadero valor de la situación financiera y de las utilidades de las empresas.

Brarlev y Haddad (2003) miden la relevancia en términos de la mayor asociación de la contabilidad con base en un valor razonable con el mercado, la reducción de costos de agencia, el mayor compromiso de la administración de las empresas para la eficiencia en la operación y la mejor información que tienen los accionistas para tomar decisiones. De igual forma la contabilidad con base en un valor razonable provee reglas de presentación más completas y detalladas que ayudan a la comparabilidad y transparencia en la información.

Bleck y Liu (2007) muestran que la valuación a mercado puede proveer a los inversionistas de un mecanismo de alerta más oportuno que la valuación con base en un costo histórico. Estos investigadores elaboraron un modelo con el que se explican varios descubrimientos empíricos realizados para demostrar la gran transparencia que da el uso del valor razonable en las cifras contables.

SFAS 157: Medidas de valor razonable

El primer antecedente contable de la incorporación del valor razonable en la contabilidad viene del Consejo Emisor de Normas de Estados Unidos (FASB).

En 1938, los reguladores bancarios de Estados Unidos acordaron adoptar el costo histórico como la principal medida para reflejar la situación financiera de los inversionistas y de los acreedores, debido a que las inversiones eran de largo plazo y a que las tasas de interés estaban controladas y eran estables,  el costo histórico funcionaba muy bien para reflejar fielmente la situación financiera de los bancos.

Sin embargo, el mundo cambió drásticamente en la década de 1980, cuando se desregularon las tasas de interés y el ambiente económico se volvió más volátil. Prácticamente todos los días, los bancos, al cerrar las operaciones del día, tenían que buscar alternativas para controlar y confrontar su exposición a los cambios de las tasas de interés.

En la década de 1990, se terminó el concepto histórico de que las inversiones se mantenían hasta su vencimiento. Las cifras que se presentaban ya no eran relevantes al mostrarse a su costo histórico, puesto que no reflejaban fielmente la situación financiera de los bancos. Así que mientras que el costo histórico se utilizó para no rendir informes con distorsiones artificiales, su uso en la década de 1990, de hecho, distorsionaba y oscurecía la volatilidad real. Así, el costo histórico dejó de ser una medida realista para las instituciones financieras. Se hizo evidente que las cifras del mercado eran más adecuadas y se tenían más oportunamente para tomar decisiones de inversión.

La SEC apoyó el proyecto de 1986 del FASB sobre instrumentos financieros, el cual daría inicio a la contabilidad a valor de mercado. En este proyecto se insistía en la relación de la contabilidad con la teoría económica y las fuerzas del mercado.
En 2006 el FASB emitió la norma contable SFAS 157: Medidas de valor razonable, debido a que había diferentes definiciones de valor razonable y muy pocas guías que aclararaban el concepto. Las guías se encontraban dispersas en las normas, lo cual provocaba mucha confusión y, en algunos casos, inconsistencias.

El objetivo de esta norma fue incrementar la congruencia y la comparabilidad entre las diferentes medidas del valor razonable, así como ampliar las revelaciones que debían hacerse con respecto a estas medidas en la información financiera.

NIF B-17: Determinación del valor razonable

1. Definición

En el proyecto de norma que el CINIF emitió para su revisión y comentarios este año, en el párrafo 30.1 se define el valor razonable como: “el precio que, a la fecha de valuación se recibiría por vender un activo o se pagaría por transferir o liquidar un pasivo en una transacción ordenada entre participantes del mercado; es decir, entre partes interesadas, independientes, dispuestas e informadas, en una transacción de libre competencia”.

Para entender mejor la definición, deben desmenuzarse sus elementos, por lo que en los siguientes párrafos se examinarán algunas características y situaciones que deben tomarse en cuenta para determinar el valor razonable.

a) Activos y pasivos

La medición a valor razonable que las entidades hagan, debe hacerse para un activo o para un pasivo en particular. Por tanto, la medición deberá considerar atributos que sean específicos al activo o al pasivo; por ejemplo, la condición o la ubicación del activo o del pasivo y las restricciones, si las hay, sobre la venta o el uso del activo en la fecha de la medición. El activo o pasivo podría ser un activo o pasivo independiente (por ejemplo, un instrumento financiero o un activo operativo) o un grupo de activos o pasivos (por ejemplo, un grupo de activos, una unidad que reporta o un negocio). El que el activo o el pasivo sea independiente o sea un grupo de activos o pasivos depende de su unidad contable. La unidad contable determina lo que se está midiendo por referencia al nivel en que el activo o pasivo se agrega (o desagrega) para fines de aplicación de otros pronunciamientos de contabilidad.

b) Transacción ordenada entre participantes del mercado

En la definición de valor razonable se supone que el activo o el pasivo se intercambia en una transacción ordenada entre participantes del mercado para vender el activo o traspasar el pasivo en la fecha de la medición. Una transacción ordenada es una transacción que supone una exposición al mercado por un periodo previo a la fecha de la medición para permitir que las actividades de mercadeo sean normales y sean las acostumbradas para transacciones que comprenden dichos activos o pasivos; es decir, no es una transacción forzada (por ejemplo, una liquidación forzada o una venta de remate). La transacción para vender el activo o traspasar el pasivo es una transacción hipotética en la fecha de medición, considerada desde la perspectiva de un participante del mercado que posee el activo o que debe el pasivo. Por lo tanto, el objetivo del valor razonable es determinar el precio que se recibiría por vender el activo o que se pagaría por traspasar el pasivo en la fecha de medición, es decir, un precio de salida.

De igual forma, una medida de valor razonable supone que la transacción para vender el activo o traspasar el pasivo ocurre en el mercado principal del activo o del pasivo o, a falta de un mercado principal, el mercado más ventajoso para el activo o el pasivo.
El mercado principal es el mercado en el que la entidad que reporta vendería el activo o traspasaría el pasivo que tenga el mayor volumen y nivel de actividad para el activo o el pasivo.

Si hay un mercado principal para el activo o pasivo, la medición a valor razonable representará el precio de dicho mercado (ya sea que el precio sea directamente observable o se determine de otro modo usando una técnica de valuación), aun si el precio de un mercado diferente fuera potencialmente más ventajoso en la fecha de medición.

El valor razonable del activo o pasivo se determinará con base en los supuestos que los participantes del mercado usarían para fijar precio al activo o al pasivo. Al desarrollar dichos supuestos, la entidad que informa no necesita identificar a participantes específicos del mercado. Más bien, la entidad que informa deberá identificar características que distingan a los participantes del mercado, generalmente, considerando factores específicos a: a) el activo o pasivo, b) el mercado principal (o el más ventajoso) para el activo o pasivo, y c) los participantes del mercado con quienes la entidad que informa haría operaciones en dicho mercado.

2. Técnicas de valuación

Para medir el valor razonable deberán aplicarse técnicas de valuación que concuerden con el enfoque de mercado, enfoque por ingreso o enfoque por costo. Los principales aspectos de estos enfoques son los siguientes:

  • Enfoque de mercado. El enfoque de mercado usa precios y otra información relevante generada por las transacciones del mercado que impliquen activos o pasivos idénticos o comparables (incluyendo un negocio). Por ejemplo, las técnicas de valuación consistentes con el enfoque de mercado a menudo usan múltiplos de mercado derivados de un conjunto de métricas comparables. Los múltiplos pueden presentarse en gamas con un múltiplo diferente para cada comparable. Es posible que haya que ejercer el buen juicio para elegir dónde, entre la gama, cae el múltiplo apropiado, considerando factores específicos a la medición (cuantitativos y cualitativos). Las técnicas de valuación consistentes con el enfoque de mercado incluyen la fijación matricial de precios. La fijación matricial de precios es una técnica matemática que se usa, principalmente, para determinar el valor de instrumentos de deuda sin depender solo de precios cotizados por los valores específicos, sino más bien dependiendo de la relación de los instrumentos con otros instrumentos cotizados por punto de referencia.
  • Enfoque por ingreso. El enfoque por ingreso emplea técnicas de valuación para convertir montos futuros (por ejemplo, flujos de efectivo o utilidades) en un monto presente único (descontado). La medición se basa en el valor indicado por las expectativas actuales del mercado sobre dichos montos futuros. Esas técnicas de valuación incluyen técnicas de valor presente; modelos de fijación de precios por opción, como la fórmula Black-Scholes-Merton y el modelo binomial, que incorporan técnicas de valor presente, así como el método de utilidades en exceso por múltiples periodos, que se usa para medir el valor razonable de ciertos activos intangibles.
  • Enfoque por costo. El enfoque por costo se basa en el monto que normalmente se requeriría para reemplazar la capacidad de servicio de un activo (llamado también costo actual de reposición). Desde la perspectiva de un participante del mercado (vendedor), el precio que se recibiría por el activo se determina con base en el costo para un participante del mercado (comprador) por adquirir o construir un activo de reposición de utilidad comparable, ajustado por obsolescencia. La obsolescencia abarca el deterioro físico, la obsolescencia funcional (tecnológica) y la obsolescencia económica (externa) y es más amplia que la depreciación para fines de información financiera (una asignación de costo histórico) o para fines de impuestos (con base en vida de servicio especificada).

Para medir el valor razonable deberán utilizarse técnicas de valuación que sean apropiadas a las circunstancias y para las que haya suficiente información. En algunos casos, será apropiada una sola técnica de valuación. En otros, se prefieren múltiples técnicas de valuación. Si se usan múltiples técnicas de valuación para medir el valor razonable, los resultados se deberán evaluar y ponderar, según sea apropiado, considerando lo razonable de la gama indicada por dichos resultados.

Las técnicas de valuación usadas para medir el valor razonable se deberán aplicar de manera congruente. Sin embargo, si es apropiado un cambio en una técnica de valuación o si su aplicación da como resultado una medición que sea igual o más representativa del valor razonable, es aceptable cambiar de técnica de valuación. Ese podría ser el caso si, por ejemplo, surgen nuevos mercados, surge nueva información, ya no está la información que se usaba o mejoran las técnicas de valuación.

a) Datos de entrada para las técnicas de valuación

Los datos de entrada se refieren en sentido amplio a los supuestos que los participantes del mercado usarían para fijar el precio al activo o al pasivo, incluyendo supuestos sobre riesgo; por ejemplo, el riesgo inherente en una particular técnica de valuación usada para medir el valor razonable (como un modelo de fijación de precios) o el riesgo inherente en los datos de entrada a las técnicas de valuación.

Los datos de entrada pueden ser observables o no observables:

  • Los datos de entrada observables reflejan los supuestos que los participantes del mercado usarían para fijar el precio al activo o al pasivo desarrollado con base en información de mercado obtenida de fuentes independientes de la entidad que informa.
  • Los datos de entrada no observables reflejan los propios supuestos de la entidad que informa sobre los supuestos que los participantes del mercado usarían para fijar el precio al activo o al pasivo desarrollado con base en la mejor información disponible en las circunstancias.

Las técnicas de valuación usadas para medir el valor razonable deberán maximizar el uso de datos de entrada observables y minimizar el uso de datos de entrada no observables.

3. Jerarquía del valor razonable

Para aumentar la consistencia y la comparabilidad en las mediciones del valor razonable, la jerarquía del valor razonable prioriza los datos de entrada para las técnicas de valuación que se usan para medir el valor razonable en tres niveles amplios. La jerarquía del valor razonable da la mayor prioridad a los precios cotizados (no ajustados) en mercados activos para activos o pasivos idénticos (Nivel 1) y la menor a los datos de entrada no observables (Nivel 3).

La disponibilidad de datos de entrada relevantes para el activo o para el pasivo y la relativa confiabilidad de los datos de entrada podrían afectar la selección de técnicas apropiadas de valuación. Sin embargo, la jerarquía del valor razonable prioriza los datos de entrada para las técnicas de valuación, no las técnicas de valuación. Por ejemplo, una medición de valor razonable que usa una técnica de valor presente podría caer dentro del Nivel 2 o el Nivel 3, dependiendo de los datos de entrada que sean importantes para la medición en su totalidad y el nivel en la jerarquía del valor razonable dentro del que caen dichos datos de entrada.

a) Datos de entrada Nivel 1

La información de entrada de Nivel 1 son precios cotizados (no ajustados) en los mercados activos (bursátiles) por activos o pasivos idénticos a los que la entidad que informa tiene capacidad de acceder en la fecha de medición. Un mercado activo o bursátil para el activo o pasivo es un mercado en el que ocurren transacciones por el activo o pasivo con suficiente frecuencia y volumen para proporcionar información de fijación de precios de manera continua. Un precio cotizado en un mercado activo o bursátil proporciona la evidencia más confiable del valor razonable y deberá usarse para medir el valor razonable siempre que esté disponible.

En algunas situaciones, un precio cotizado en un mercado activo o bursátil podría no representar el valor razonable en la fecha de medición. Ese podría ser el caso si, por ejemplo, se producen sucesos importantes (transacciones de principal a principal o anuncios de salida a bolsa) después del cierre de un mercado, pero antes de la fecha de medición. La entidad que informa deberá establecer y aplicar de manera uniforme una política para identificar los sucesos que pudieran afectar las mediciones del valor razonable. Sin embargo, si el precio cotizado se ajusta por nueva información, el ajuste produce una medición de nivel más bajo para la medición del valor razonable.

b) Datos de entrada Nivel 2

La información de entrada de Nivel 2 es información distinta de los precios cotizados incluidos dentro del Nivel 1, que es observable para el activo o el pasivo, ya sea de manera directa o indirecta. Si el activo o pasivo tiene un término (contractual) especificado, debe ser observable un dato de entrada de Nivel 2 por sustancialmente todo el término del activo o del pasivo. Los datos de entrada de Nivel 2 abarcan lo siguiente:

  • Precios cotizados por activos o pasivos en mercados activos o bursátiles.
  • Precios cotizados por activos o pasivos idénticos o similares en mercados que no sean activos; es decir, mercados en los que haya pocas transacciones para el activo o para el pasivo, en los que los precios no sean actuales o las cotizaciones de precios varíen sustancialmente, o en los que se libere, públicamente, poca información.

Los ajustes a datos de entrada de Nivel 2 variarán dependiendo de factores específicos del activo o el pasivo. Esos factores son la condición o ubicación del activo o del pasivo, el grado al que los datos de entrada se relacionen con las partidas que son comparables con el activo o el pasivo, y el volumen y nivel de actividad en los mercados dentro de los que se observan los datos de entrada. Un ajuste que sea importante a la medición del valor razonable en su totalidad podría hacer que la medición sea una medición de Nivel 3, dependiendo del nivel en la jerarquía del valor razonable dentro del que caigan los datos de entrada usados para determinar el ajuste.

c) Datos de entrada Nivel 3

Los datos de entrada de Nivel 3 son datos no observables para el activo o para el pasivo. Los datos de entrada no observables deberán usarse para medir el valor razonable en la medida en que no estén disponibles datos de entrada observables. Por lo tanto, en este nivel se permiten situaciones en las que haya poca o ninguna actividad de mercado para el activo o para el pasivo en la fecha de medición. Sin embargo, el objetivo de la medición del valor razonable sigue siendo el mismo; es decir, un precio de salida desde la perspectiva de un participante del mercado que posea el activo o deba el pasivo. En consecuencia, los datos de entrada no observables deberán reflejar los propios supuestos de la entidad que informa sobre los supuestos que los participantes del mercado usarían para fijar el precio del activo o el pasivo (incluyendo supuestos sobre el riesgo). Deberán obtenerse datos de entrada no observables con base en la mejor información disponible en las circunstancias, que podría incluir los propios datos de la entidad que informa. Sin embargo, la entidad que informa no deberá ignorar información sobre los supuestos de participantes del mercado que estén razonablemente disponibles sin costos ni esfuerzos indebidos.

4. Conclusiones

Debido a la historia y a los antecedentes de la disciplina contable, la unión y dependencia entre la economía, las matemáticas y la información contable es inevitable, por lo que la medida de valor razonable puede ser una respuesta a esa unión o bien es la respuesta que los reguladores han adoptado para solucionar este problema y proveer información contable más veraz.

Las evidencias recabadas en las investigaciones académicas de diferentes autores muestran que el valor razonable de activos y pasivos obtenido a través de un mercado observable (Nivel 1), se relaciona estrechamente con la relevancia y la confiabilidad que deben tener las cifras de los estados financieros. Pero para los valores razonables que se obtienen por otros medios o mercados (Nivel 3), los resultados son mixtos e indican que las estimaciones confiables están limitadas a ciertos activos y pasivos.

Como demostró Benston (2006) en su investigación sobre Enron, la medida de valor razonable en el Nivel 3 no es tan confiable ni tan representativa de la situación de las empresas. Enron valuaba sus contratos de energía utilizando las técnicas establecidas en el Nivel 3, y todas estas cifras estaban avaladas por el despacho de contadores Andersen Consulting. El problema fue que la información financiera no era capaz de absorber oportunamente la volatilidad de esos mercados, lo que dio como resultado los grandes escándalos éticos y de valuación que estallaron a principios de siglo.

Otras dificultades de la medida de valor razonable están relacionadas con los siguientes aspectos:

  • Mercados no eficientes o ausencia de mercados.
  • Cuando no hay mercado activo, el valor razonable no es representativo de los precios, por lo que se tienen que hacer muchos supuestos para poder determinarlo.
  • Cuando el mercado no es eficiente, se sobreestima o subestima el valor de los activos o pasivos.
  • Falta de datos.
  • Volatilidad en los mercados.
  • Deficiencias implícitas en las técnicas de valuación.

Finalmente, todavía no hay un acuerdo general y aceptado entre la comunidad contable mundial sobre la propuesta de que toda la información financiera se presente a valor razonable, aunque los reguladores internacionales, como el International Accounting Standards Board (IASB), el FASB y ahora el CINIF, están avanzando según esa tendencia.

Referencias:

  • Barlev y Haddad. “Fair value accounting and the management of the firm”. 2003. Elsevier Sciences. Journal of Critical Perspectives on Accounting 14.
  • Benston, George. “Fair value accounting: a cautionary tale from Enron”. 2006. Journal of Accounting and Public Policy. No. 25.
  • Bleck y Liu. “Market transparency and the accounting regime”. 2007. Journal of Accounting Research, vol. 45, núm. 2.
  • Carmona, S. 1995. Por los límites de la contabilidad, citado en Tua, J., Evolución y situación actual del pensamiento contable. p. 120.
  • CINIF. 2016. NIF B-17: Determinación del Valor Razonable, en <http://www.cinif.org.mx/uploads/NIF_B-17.pdf>. Consultado el 5 de noviembre de 2016.
  • FASB. 2016. ASC Topic 820: Fair Value Measurement, en <https://asc.fasb.org/>. Consultado el 5 de noviembre de 2016.
  • IASB. 2016. IFRS 13: Fair Value Measurement, en <http://eifrs.ifrs.org/eifrs/bnstandards/en/2016/ifrs13.pdf>. Consultado el 5 de noviembre de 2016.

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